viernes, 17 de enero de 2014

Crítica literaria: Proyecto Nocilla.

Proyecto Nocilla, de
Agustín Fernández Mallo
Proyecto Nocilla, de Agustín Fernández Mallo

Clasificación: Contemporánea
Precio: 21,50 € Ebook: 9,99 €
Editorial: Alfaguara

La editorial Alfaguara ha recopilado en un volumen titulado Proyecto Nocilla las tres obras que componen dicho proyecto –Nocilla dream, Nocilla experience y Nocilla lab- de forma que se puedan adquirir tres obras por el precio de una.

Se trata de una literatura muy vanguardista que tiene en cuenta las características del lector actual. Una obra compuesta de múltiples fragmentos que se pueden leer casi como un poema, de hecho el autor tiene una labor poética considerable, por ejemplo Joan Fontaine travelling –Premio Café Món- de manera que se podría detener ahí la lectura. Es decir, son piezas más o menos cerradas que se van recuperando según avanza la lectura con nuevas piezas que encajan con la previa. En este sentido se podría asimilar la técnica literaria de este proyecto a la del puzzle.


Este fragmentalismo es el que da unidad a las tres obras ya que están compuestas con la misma técnica. Por otro lado, la intertextualidad hace que algunos de los fragmentos sean citas de otros autores. Especialmente interesante es el caso de Alejando Jodorowsky, que aparece en el segundo libro, Nocilla experience, no como un autor citado, sino como personaje al que se cita de manera libre.

El ir ensamblando piezas según avanza la obra, pero no en la siguiente, crea una expectativa muy interesante parecida al suspense que pueda haber en una novela al uso.

Al igual que obras impresas, también son aludidas películas de cine, música o arquitectura creando un universo que nos resulta conocido aunque muchas de las informaciones que recibimos las hayamos retenido muy poco, incluso, algunas nos resultarán desconocidas.

Son historias pintorescas, muchas de ellas más americanas que españolas, que enlazan muy bien con esa idea de escribir los títulos en inglés. En definitiva, pocas obras encontrarán los lectores puedan haber leído con esta técnica, pero sí que hay una, también reseñada en esta tribuna, que tiene cierto parecido, nos referimos a Crasheado, de Blas Valdez.

Formalmente es un volumen algo más grueso que una novela al uso, pero tan manejable como si lo fuera. Aporta alguna imagen curiosa, incluso a color, con una separación sombreada entre cada una de las obras. Preside la cubierta una casa en el aire más deformada, si cabe, que si se hubiera reflejado en los espejos deformantes del Callejón del gato citados en Luces de bohemia, la también revolucionaria –en su día- obra de otro gallego ilustre, Ramón María del Valle-Inclán.

Calificación: cuatro estrellas
Para una lectura: vanguardista. 
Replicante: Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura    

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